El artículo explica por qué muchas personas sienten impulsos repentinos de eliminar pertenencias. Según estudios psicológicos, acumulamos en la primera mitad de la vida y soltamos en la segunda por motivos logísticos, emocionales y de identidad. El autor destaca que el desorden genera estrés, que el “coste hundido” nos frena a tirar objetos y que los cambios vitales impulsan a renovar nuestras pertenencias. También desmonta la culpa asociada a desechar cosas, recordando que muchos centros de donación ya tienen excedentes. Liberar objetos, sostiene, libera también carga mental.
Fuente:
Pau NInja

