La Estación Internacional de Canfranc (Huesca), un imponente palacio ferroviario inaugurado en 1928, fue en su día una de las construcciones ferroviarias más importantes de Europa. Tras años de abandono, esta estación, que sirvió como un punto clave en las conexiones con Francia e incluso tuvo un papel en las sombras de la Segunda Guerra Mundial, fue restaurada de forma espectacular y ha sido reconvertida en un hotel de lujo que abrió sus puertas recientemente. Este nuevo uso permite a los visitantes dormir en lo que fue un enclave histórico y fronterizo, conservando su majestuosa arquitectura.
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