Una de las curiosidades más sorprendentes de Cantabria es la existencia de un bosque de secuoyas gigantes en el municipio de Cabezón de la Sal. Aunque estas especies son originarias de América del Norte, fueron plantadas en Cantabria en los años 40 para un experimento industrial de madera que nunca se llevó a cabo. Hoy en día, estos 848 ejemplares han alcanzado alturas espectaculares y se han convertido en un Monumento Natural que ofrece un paisaje visualmente extraño y mágico en plena cornisa cantábrica, siendo un fenómeno botánico único en España.
Fuente:
Turismo de Cantabria

