Científicos de la Universidad de Yale han logrado sintetizar con éxito una versión del «Azul Maya», un pigmento de color brillante de durabilidad excepcional utilizado por la civilización maya hace más de mil años. Durante décadas, la composición exacta de este pigmento, conocido por su resistencia a ácidos y al tiempo, fue un misterio. El descubrimiento clave fue entender la combinación de índigo con una arcilla especial llamada paligorskita, abriendo la puerta a crear tintes ecológicos y más duraderos para la industria moderna.
Fuente:
National Geographic

